Proverbios 25:1

“También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá” (Pr 25:1).

Audio

Aquí hay un recordatorio de que estás estudiando los proverbios de Salomón. Tienes el consejo personal de un rey muy exitoso, a quien Dios inspiró con sabiduría divina y gran capacidad de observación y análisis. Los proverbios que comienzan aquí son el resultado del trabajo cuidadoso de escribas nombrados por Ezequías, otro gran rey, el decimotercer rey del reino independiente de Judá y uno de los reyes mencionados en la genealogía del Señor Jesús en el evangelio de Mateo.

Hay valor en este versículo de la Escritura, o el Señor no te lo hubiera dado. Hay dos intermedios en el libro de Proverbios, uno en Proverbios 10:1 y otro aquí. Dios te da un respiro para considerar nuevamente cuán especial e importante es la sabiduría que estás leyendo. Considera el asunto cuidadosamente.

Dios le dio a Salomón, hijo de David y rey de Israel, mucha sabiduría y anchura de corazón debido a la respuesta que le dio cuando se le apareció en un sueño (1 R 3:5-15). Sin pérdida de tiempo, Salomón le mostró a Israel su gran sabiduría al juzgar un asunto de vida o muerte que involucraba a dos mujeres (1 R 3:16-28). Salomón fue el más sabio de los hombres de la antigüedad, y vinieron a él de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra adonde había llegado la fama de su sabiduría para oírle disertar sobre todos los temas en los que fue un experto (1 R 4:29-34).

Dios también le dio a Salomón la vida necesaria para que realizara un experimento social y filosófico completo sobre el propósito y el sentido de la existencia humana sobre la tierra. Debe haber sido un hombre muy atractivo, porque sus progenitores lo habían sido (1 S 16:12; 2 S 11:2); tuvo capital ilimitado en su tiempo (Ec 2:10); no tuvo guerras ni disturbios durante su reinado que lo distrajeran de su adquisición de conocimiento (1 R 4:24-25). Fue un gobernante absoluto en el apogeo del poder de la nación de Israel (1 R 4:20-21).

Salomón dedicó su vida a descubrir el propósito y el sentido de la existencia humana sobre la tierra (Ec 1:3,12-13). Lo probó todo, y más. ¿Poder? La plata fue tan común como la grava durante su reinado (1 R 10:14-29). ¿Mujeres? Tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas a las cuales amó (1 R 11:1-3). 

¿Recreación, entretenimiento? Probó todo lo que tuvo a la mano y deseó su corazón (Ecl 2:1-10). ¿Prestigio? Toda la tierra procuró ver su cara para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón (1 R 10:1-25).

Al final de su gran y exhaustivo experimento existencial, escogió cuidadosamente las mejores palabras para enseñar a su pueblo la verdad sobre lo que había aprendido. Resumió y refinó su vasto conocimiento en 3.000 proverbios meticulosamente ideados y redactados: dichos breves, refranes, máximas y sentencias poderosas, llenas de verdad y sabiduría para que los hombres pudieran recordarlas fácilmente y así también se hicieran sabios (Ec 12: 9-11). En Proverbios puedes oír desde el cielo: “Estas son las palabras verdaderas de Dios” (Ap 19:9)

¿Qué hay de Ezequías? Él también fue un rey glorioso por derecho propio, descendiente de David y Salomón (2 Cr 32:27-30). Fue excepcionalmente sabio y celoso en la reforma y el avivamiento de la verdadera religión en Israel, como en los días de David y Salomón (2 Cr 29:2; 30:21-27; 31:1-21). Él designó a escribas, bajo la guía directa de Dios, para seleccionar los proverbios registrados desde este punto hasta el final del libro.

¡Qué regalo tan increíble de parte del Señor para ti! ¿Puedes creerlo? Tienes un libro con alrededor de 500 de los proverbios más exquisitos del saber de Salomón, editados a la perfección por el Dios Creador y seleccionados cuidadosamente bajo la dirección de otro gran rey descendiente de David. Aquí está la sabiduría del rey más grande y del mismo Dios para que vivas una buena y próspera vida en la tierra. ¡Alaba Dios por ello!

¿Qué harás con estas breves y concisas declaraciones de sabiduría llamadas Proverbios? ¿Los leerás al pasar como dichos pintorescos de la literatura religiosa antigua pero sin ninguna relevancia para la vida actual? ¿Los considerarás acertijos breves y variados con los que no vale la pena preocuparse? ¿O te humillarás ante ellos con corazón tembloroso y suplicarás al Señor que imprima en tu alma toda la sabiduría que cada uno contiene?

Toda la sabiduría de todos los autores y todos los tiempos, y aún la explosión de información y conocimiento actuales, no puede compararse con uno de estos proverbios (2 Ti 3:7). ¿Por qué leer el tomo sobre antropología de un profesor que odia a Dios, fuma marihuana, ama a personas del mismo sexo y que imparte clases sobre el comportamiento sexual anormal y desviado de los pingüinos de una sola pata en Madagascar, si tienes los Proverbios de Salomón a tu alcance?

¡El versículo tiene valor! Sirve como el segundo intervalo, después de Proverbios 10:1, para que te des cuenta una vez más de que estás leyendo las palabras más gloriosas del universo que son parte de toda la Escritura inspirada por Dios para hacerte perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Ti 3:15-17; comparar con el comentario de Pr 1:1). 

¿Qué harás con este libro? ¿Cómo puedes dejarlo por otra cosa? ¿Puedes ver al Señor Jesús en este versículo? Deberías, porque toda la Biblia da testimonio de Él (Jn 5:39), especialmente partes escritas por otro hijo de David. El Espíritu Santo inspiró el versículo para abrir aún más tu apetito por los proverbios de Salomón, pero citando las palabras del Señor debes exclamar: “¡He aquí más que Salomón en este lugar!” (Mt 12:42; Lc 11:31)

- - - - - -





Entradas más populares de este blog

COMENTARIO DE PROVERBIOS

COMENTARIO DE PROVERBIOS