Proverbios 25:11
“Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Pr 25:11).
¿Cuán lleno de gracia es tu discurso? ¿Los oyentes lo compararían con una hermosa obra de orfebrería con figuras de plata incrustadas en ella?
El rey Salomón elogió el buen discurso en este proverbio al compararlo con una exquisita obra de arte de un orfebre. Por todo el mundo hay muchas esculturas de frutas incrustadas en tazones, floreros y en otras creaciones artísticas, y las manzanas son de uso común. Las casas finas y antiguas a menudo están decoradas con un arte similar encantador.
He aquí un símil sencillo, una figura retórica que compara dos cosas diferentes. El símil se identifica fácilmente por su uso de las palabras “como” o “es”. En este caso es esta última.
Las manzanas, el oro, las figuras y la plata no son el verdadero tema del proverbio. Solo tienen un valor descriptivo al tomar la imagen en conjunto, como un hermoso escenario. El discurso apropiado es el tema aquí, el cual es elogiado y recomendado al compararlo con la belleza de una exquisita obra de arte.
¿Cuáles son las “figuras” en el proverbio? Dado que la palabra no es definida en la Biblia (Nm 33:52; Is 2:16), debes encontrar una definición en el diccionario común.
Figura: imagen, pintura, dibujo, escultura, estatua u otra representación artística concreta y simbólica de una idea o imagen abstracta.
¿Puedes visualizar la manzana de oro con figuras de plata del proverbio? ¡Qué hermosa combinación de color e imágenes! Así son las palabras bien dichas.
Como muestra, en el siguiente versículo Salomón nuevamente usó un símil para elogiar y alentar el buen hablar (Pr 25:12), aunque allí usa “como” para identificar el símil. Usando oro, de nuevo, vuelve a comparar el discurso lleno de gracia de una persona con joyería fina. Deberías captar fácilmente la lección: Debes aprender a hablar bien.
Las palabras correctas usadas de la manera correcta y en el momento oportuno es un arte maravilloso que se puede (y se debe) aprender. El que las pronuncia merece un beso en los labios, dice Salomón en otro proverbio (Pr 24:26). Las palabras apropiadas pronunciadas de manera correcta son maravillosas (Pr 15:23,26; 16:13,24; 22:11; Ec 12:10; Col 4:6). ¿Comenzarás hoy a mejorar tu manera de hablar?
Algunos yerran al opinar que este proverbio prueba una regla importante de la hermenéutica o interpretación bíblica: Las palabras individuales son más importantes que su contexto. Se imaginan que una sola palabra es como el oro y su contexto como la plata, y dado que el oro vale más que la plata, entonces una sola palabra es más importante que su contexto. ¡Increíble! Tal sabiduría es demasiado alta para nosotros (Sal 131:1), ya que el Espíritu Santo no tiene aquí en vista a la hermenéutica, y especialmente porque como regla es totalmente contradictoria para comprender un pasaje de la Escritura como este. ¡Líbranos, Señor, de los que tergiversan tu palabra!
Una sola palabra no es el punto o la lección del proverbio. Pablo dijo mucho más después de ser invitado a dar “alguna palabra de exhortación” (Hch 13:15). Y llamó a la entera epístola a los Hebreos “la palabra de exhortación” (He 13:22). Salomón y nosotros también usamos “palabra” de esta manera bastante a menudo (Pr 12:25; 13:13; 14:15; 15:23; Ec 8:4).
¿Cómo habló el Señor Jesucristo? “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre”, exclamaron en alabanza Sus enemigos (Jn 7:46). Y los que lo escucharon en la sinagoga de Nazaret no podían creerlo (Lc 4:22). María de Betania no podía dejar de escucharlo (Lc 10:39). Su hermoso discurso y Su elección sabia de las palabras correctas había sido anunciado desde mucho antes (Is 50: 4). Deléitate en Sus palabras tal como están registradas en la Biblia, y pronúncialas seguido.
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