Proverbios 30:21

   “Por tres cosas se alborota la tierra, Y la cuarta ella no puede sufrir” (Pr 30:21).

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El objetivo de la sabiduría es agradar a Dios y a los justos (Pr 3:3-4; Lc 2:52). Para enseñar esta sabiduría a Itiel y Ucal (Pr 30:1-6), Agur enumera cuatro tipos de personas que son irritantes y molestas. Si eres sabio, nunca serás así y rechazarás a los que lo son. Aquí hay cuatro tipos de personas que alteran el bienestar de los demás, y debes aprender a evitar ser como ellas, estar cerca de ellas o aprobarlas.

La primera de estas personas es un “siervo cuando reina”. Dios hizo amos y siervos, jefes y subordinados. Cuando se altera este orden divino, y se pone en autoridad a una persona que Dios creó para servir, el poder corrompe su carácter débil y se vuelve insoportable. Salomón despreció esta transgresión de roles (Pr 19:10; Ec 10:5-7). Se encuentran hoy en sindicatos, comités de empleados, juntas de diáconos, partidos políticos solventados por el estado, etc.

La segunda de estas personas es el “necio cuando se sacia de pan”. La prosperidad y el placer son una maldición para el necio, porque inflan su alma depravada y lo hacen jactancioso. Lo mejor para un necio es el hambre (Pr 20:4; 26:3). Lo peor que puedes hacerle a un necio es otorgarle honor y demostrarle bondad (Pr 19:10; 26:1,8). Los de hoy son los jóvenes rebeldes con vidas mimadas, los deportistas analfabetos con salarios exorbitantes, las celebridades ignorantes con ganancias ofensivas para la clase trabajadora, etc.

La tercera es una “mujer odiosa cuando se casa”. Esta es una maldición común de la humanidad: una mujer con el falso derecho otorgado por las feministas. A muchos hombres les ha arruinado la vida esta deplorable criatura. Salomón advirtió sobre ella muchas veces (Pr 11:22; 12:4; 19:13; 21:9,19; 25:24; 27:15-16). Esconderá su fea alma y mal carácter hasta que atrape a su incauto novio en la trampa del matrimonio, y después se sacará la máscara y desatará el tormento marital. Es sabio e importante que el joven permita que al menos un hombre casado por largo tiempo lo aconseje acerca del noviazgo y el matrimonio antes de pensar en contraer el vínculo.

La cuarta es una “sierva (o esclava) que hereda de su señora”. Una sierva podía convertirse en heredera de su ama por fidelidad en su servicio, o casándose con su amo (Gn 16:1-4). Pero a menudo la nueva posición social tiene un efecto negativo sobre la mentalidad de una sierva, que no fue ni criada ni educada para ser cabeza sino cola. El carácter de bajo origen se hincha de orgullo y altivez rápidamente. Hoy ves acuerdos de divorcio excéntricos, mujeres altivas que provienen de barrios marginales, empleadas sin educación con planes sobre acciones y batallas por la obtención de negocios y bienes sobre los cuales no tienen ningún derecho.

Estos cuatro tipos de personas arruinan la vida estable y tranquila. Debes examinarte para ver si eres como alguna de ellas, y arrepentirte ante Dios y los hombres si lo eres. ¿Buscas o tienes una posición por encima de las habilidades que Dios te ha dado? ¿Tu necedad sale a relucir en la prosperidad o en el placer? ¿Eres una mujer autoritaria? ¿Cuántos buenos hombres y mujeres aman tu compañía? ¿Eres de origen humilde? ¡Entonces mantente humilde!

También debes identificar a estas personas a tu alrededor y oponerte a ellas. No apruebes la promoción de empleados sobre empleadores. No permitas que los necios disfruten del honor o de la autoridad. Las mujeres solteras odiosas no se merecen el matrimonio ni la maternidad. Protege a los jóvenes inexpertos de estas arpías. Y recuérdales a los que han surgido de la pobreza que su promoción es principalmente por la gracia de Dios, lo que quiere decir que no ha sido porque se la merezcan (1 Co 4:7).

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