Proverbios 30:25

“Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida” (Pr 30:25).

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Aunque las hormigas son muy pequeñas y frágiles (puedes aplastar a cientos de ellas con un solo pie), usan su sabiduría para la preservación. En el verano, trabajan diligentemente para acumular la mayor cantidad de comida posible, la que comen durante el otoño y el invierno, mientras están bajo tierra.

El sabio no gasta todos sus ingresos en el presente; solo los necios lo gastan todo (Pr 21:20). Ahorrar parte de tus ingresos no es una opción o sugerencia, es un mandamiento de Dios. Debes aprender de las hormigas (Pr 6:6-8; 30:25); el ahorro te protege de peligros imprevistos en el futuro (Pr 27:12). No ahorrar parte de tus ingresos es un pecado (Pr 12:27; 27:24).

El ahorro debe ser una prioridad en tu vida, no una opción para el dinero que te sobra después de los gastos. Si no haces un firme compromiso de ahorro, no ahorrarás nunca. Pagar facturas es pagar a otros; ahorrar dinero es pagarte a ti mismo. La economía divina es simple: paga a Dios primero (limosnas y ofrendas), págate a ti mismo en segundo lugar (ahorro constante) y vive del resto. No hay necesidad de presupuestos sofisticados o modelos financieros: vive con lo que te quede.

¿Cuánto tienes ahorrado por todos los años de sudor, esfuerzo, y la frustración de trabajar? Si no ahorras, no te queda nada de todos esos años, excepto tus activos netos. ¿Está empezando a tener sentido pagarte a ti mismo? (Ahorrar parte de tus ingresos) ¡Dale las gracias al Señor por enseñarte esto a través de las hormigas!

El sabio ahorrará al menos un 10% de sus ingresos. El cambio de estilo de vida para ahorrar un 10% es insignificante, si aplicas la prudencia en otros aspectos. Muchos empleadores hoy en día igualarán tus ahorros con un plan de inversión y retiro. Un programa de ahorro es simple y fácil. Le pagas a Dios primero, a ti mismo en segundo lugar, y vives del resto. Viviendo en el presente con el 80% de tus ingresos apreciarás mejor todas las cosas (Pr 27:7). ¡Inténtalo!

Los ahorros generan otro beneficio: ¡el capital! Ve el comentario sobre Proverbios 14:4. Cada hombre tendrá algunas oportunidades en su vida, que Salomón llama “tiempo y ocasión” (Ec 9:11), para ganar dinero. Muchas veces se presentan en forma de posibilidad de inversión en un negocio. Pero debes tener capital ahorrado para ese momento, para aprovechar la oportunidad. Algunos llaman a este capital ahorrado semilla, y al hecho de invertir el capital, plantar. Acumulas la semilla para plantarla en el futuro y así cosechar un buen fruto. La sabiduría de la hormiga te ha enseñado a ahorrar e invertir.

Nunca tocas tus ahorros. Son para el futuro: para emergencias y para oportunidades de negocio. Si las hormigas tomaran vacaciones en el verano y se comieran sus reservas de alimento morirían en otoño y en el invierno, y jamás verían la primavera. Si necesitas efectivo extra para gastos inusuales durante el año, debes tomarlo del 80% de tus ingresos, nunca de tu fondo de reserva. Tu capital ahorrado no se toca. 

Si inviertes tu capital de forma conservadora y sabia en un banco, crecerá durante todas las horas del día y de la noche (Mt 25:26-27). Si compras acciones, tienes muchas personas en muchas empresas en todo el mundo trabajando para ti todos los días y todas las noches. Si haces esto, estarás aprovechando las habilidades y el esfuerzo de otras personas a tu favor. 

El éxito financiero requiere diligencia, disciplina, sacrificio, constancia y tiempo. Las hormigas tienen las cinco cualidades a su favor (Pr 6:6-8; 30:25). La diligencia es trabajar duro para maximizar tus ingresos. La disciplina es pagar al Señor primero y a ti mismo en segundo lugar, antes de gastar un céntimo. El sacrificio es prescindir de unos cuantos juguetes y lujos que desearías tener. La constancia es hacerlo sin interrupción durante tus años productivos. El tiempo es lo que permite que tu ahorro crezca.

Si tu patrimonio es pequeño y tu capital ahorrado insignificante, es porque has ignorado a las hormigas y la sabiduría de Salomón. ¿Nunca escuchaste que debes ahorrar al menos el 10% de tus ingresos para el futuro, para emergencias y oportunidades? ¿Nunca lo habías oído? ¿Eres menos sabio que las hormigas, que ahorran sin que nadie se lo diga?

Pero prepararse para el futuro eterno es mucho más importante que prepararse financieramente para el futuro aquí. Ésta es la sabiduría en su forma más brillante y pura. Así como el mayordomo injusto se protegió a sí mismo del desempleo, el Señor Jesús exhorta a Sus discípulos a protegerse oportunamente del gran balance general que se llevará a cabo en aquel día (Lc 16:1-16). ¿Has mirado hacia el futuro eterno y puesto un buen fundamento para el tiempo por venir? (1 Ti 6:17-19) Cuando el Señor Jesucristo venga, enfrentarás una emergencia como ninguna otra si no has ahorrado oportunamente. Pablo dijo al respecto:

Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día (2 Ti 1:12).

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