Proverbios 30:26 (Traducción de la KJV)
“Los conejillos no son más que un pueblo débil, Pero hacen sus casas en las rocas” (Pr 30:26—Traducción de la KJV).
¿Eres tan inteligente como un conejillo de las rocas?
El sabio Agur usa cuatro pequeñas criaturas para enseñar a sus discípulos sabiduría (Pr 30:1,24). Las hormigas ahorran prudentemente para el futuro (Pr 30:25). Las langostas conocen el poder de la unanimidad (Pr 30:27). La araña se encuentra donde la mayoría de las criaturas no pueden estar (Pr 30:28). Y los conejillos de las rocas habitan en una protección fuerte y segura.
Dios creó todo ser viviente, y se puede obtener mucha sabiduría observándolos. Los perezosos pueden aprender de la industriosidad de la hormiga (Pr 6:6-8). Los ansiosos pueden aprender considerando el cuidado de Dios por los pájaros y las flores (Mt 6:25-32).
La clase de conejillos considerada por Agur en este proverbio (damán roquero) vive en las hendiduras de las peñas. Sin más capacidad para defenderse de sus depredadores que la velocidad de escape, estas débiles criaturas construyen sus hogares en fortalezas rocosas a las que tienen como su protección.
¿Cuál es la lección para ti? Como todo ser vivo, estás expuesto al peligro y al riesgo así que debes protegerte de todo tipo de amenazas (Pr 22:3; 27:12). En lugar de exponerte temerariamente a problemas, debes protegerte de ellos utilizando cualquier medio aprobado por el Señor para tu protección.
Considera algunos ejemplos. Tu vida es frágil y tu familia sufrirá si mueres antes de tiempo. Un seguro de vida crearía un patrimonio para ellos, si eso sucediera. Tu salud también es frágil y los costos médicos de hoy podrían acabar rápidamente con tus ahorros. Un seguro de salud te protege de esa catástrofe. Un despido de tu trabajo podría perjudicar a tu familia, por lo que debes reducir o eliminar tu deuda financiera antes de tal evento. Tu casa también es débil, ya que un fuerte terremoto podría destruirla o un incendio podría quemarla hasta los cimientos. Tu automóvil parece fuerte, pero no lo es; si choca con otro, ambos podrían quedar reducidos a chatarra, por lo que debes asegurarlo contra tal contingencia.
Eres como el pueblo débil del proverbio, y debes hacer tu casa en la roca. Las pólizas de seguro son equivalentes a hacer tu casa en la roca.
A algunos cristianos no se les ha enseñado la sabiduría práctica; piensan que deben vivir al día y confiar en Dios para el resto sin tomar medidas de seguridad. Acusan a los cristianos que contratan seguros de no tener fe en Dios. Se creen gigantes espirituales porque leen la Biblia y oran, mientras exponen a sus familias a la ruina y a la calamidad. No han estudiado Proverbios, donde Salomón nos advierte repetidamente que debemos reducir el riesgo de todo tipo para vivir tranquilamente y disfrutar de paz.
Pero tampoco debemos ser autosuficientes y pensar que contratar seguros es la clave de la tranquilidad. Muchos cristianos simplemente no tienen recursos para hacerlo. Reconocer nuestra total dependencia del Señor es un acto de fe activa, no de pasividad; es así como rendimos nuestra voluntad y ponemos nuestra limitación humana en las manos del Señor para recibir dirección, provisión y fuerza de Él. El reconocimiento de nuestra total dependencia del Señor implica confiar en Él en cada área de la vida —no solo en las crisis—, entendiendo que separados de Él nada podemos hacer (Jn 15:5).
El pecado de nuestro padre Adán, y nuestros propios pecados, nos han hecho muy débiles delante de Dios. Estamos expuestos a un terrible peligro eterno con cada respiro que damos. Pero gracias sean dadas al Padre, quien envió a Su Hijo, el Señor Jesucristo, a morir por nosotros y hacernos herederos de salvación eterna (Ro 5:6-21). Huye a refugiarte a la Roca que es Cristo Jesús y garantizar tu seguridad eterna edificando tu casa sobre la roca de Sus palabras (1 Co 10:4; Mt 7:24-27; He 6:18; Sal 62:7; 94:22).
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