Proverbios 30:5
“Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan” (Pr 30:5).
Una palabra es la unidad con significado más pequeña de una oración. En las Escrituras inspiradas de Dios, cada palabra ha sido elegida por su valor. El Señor ha purificado Su palabra con mucho cuidado, como plata purificada siete veces en un fuego refinador, hasta que ha quedado perfectamente pura (Sal 12:6). Y Él bendecirá y protegerá a cualquier persona que confíe en Él y en Su palabra.
David expresó el sentido de este proverbio con estas palabras:
“En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan” (Sal 18:30).
El camino de Dios es perfecto. Él ha examinado y purificado Su palabra, y Él protegerá a los que confían en ella. ¿Cuánto confías en Dios? Crees lo que Él ha registrado en Su Biblia.
¡No cuestiones la palabra de Dios! Él ha engrandecido Su palabra por encima de Su nombre, y no perdonará ninguna manipulación (Sal 138:2; Ap 22:18-19). El cuestionamiento de la palabra de Dios por parte de Satanás arruinó nuestra raza (Gn 3:1), porque él es mentiroso, y padre de mentira (Jn 8:44). Pero Dios se burlará y ridiculizará a los críticos textuales y a los escépticos de la Biblia (1 Co 1:19-20; 1 Ti 6:20-21).
¿Tienes una Biblia perfecta? ¿Confías en cada palabra? ¿Valoras las declaraciones de la Escritura como puras y correctas, de modo que odias toda opinión contraria? (Sal 119:128; Is 8:20) ¿Puedes decir con David...?
“Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo” (Sal 119:140)
“Aborrezco a los hombres hipócritas; Mas amo tu ley” (Sal 119:113)
No existen los manuscritos originales (autógrafos) de la Biblia, los escritos por los autores bíblicos. La ciencia bíblica trabaja con miles de copias antiguas (manuscritos) en hebreo, arameo y griego, cuya fecha es posterior a su redacción original. Las más antiguas incluyen los Rollos del Mar Muerto (s. II a.C. - I d.C.) y los papiros del Nuevo Testamento (125-150 d.C.). Cualquier persona que se refiera a los manuscritos originales está confundida o mintiendo. Estos nunca estuvieron en un libro para que alguien los usara. Nunca fueron apelados por nadie por ningún asunto. Y la Biblia misma nunca recomienda su uso. Siempre se han utilizado copias, traducciones, copias de traducciones y traducciones de copias. Solo necesitas encontrar la Biblia de Dios.
Considera cómo el Señor Jesús usó copias y traducciones. Defendió la resurrección diciendo “Yo soy” (Mt 22:31-33), y declaró Su deidad con la misma frase (Jn 8:58). Argumentó a favor de Su divinidad a partir del sustantivo “Señor” (Mt 22:41-46). Y reprendió a los judíos con el sustantivo “dioses”, cuando declaró que las palabras de la Escritura no puede ser quebrantadas (Jn 10:33-36).
¿Qué pasa con Pablo? Defendió la salvación por gracia y las promesas espirituales a Abraham por la diferencia entre el singular y el plural de “simiente” (Gl 3:16). Pablo sabía que la Escritura de Dios usa el singular “simiente” en todas las promesas a Abraham, como Génesis 12:7; 13:15-16; 15:5,13,18; 17:8-10,19; 21:12; 22:17-18; 24:7. Para su vergüenza y condenación, las versiones modernas corrompen la “simiente” de Dios, destruyendo flagrante y profanamente la lección de Pablo.
¿Pablo realmente confió en cada palabra de Dios? Seguro que lo hizo. Él basó su argumento para el fin del Antiguo Pacto en la integridad y el significado de la palabra “nuevo” (He 8:13) y las tres palabras de la frase “Aún una vez” (He 12:26-27). Y exaltó el papel de Dios en tu salvación al cambiar de la voz activa a la pasiva del verbo “conocer” (Gl 4:9). Hay por lo menos doce argumentos más de una sola palabra en el Nuevo Testamento.
¿Confías en tu Biblia como Jesús y Pablo confiaron en la de ellos? ¿Tienes una Biblia en la que puedas confiar? Desde la primera Biblia traducida al español desde los idiomas originales (hebreo y griego), la Biblia del Oso, publicada el 28 de septiembre de 1569 en Basilea, Suiza, aparecen nuevas Biblias a razón de una por año. Agregan palabras, eliminan palabras y cambian palabras para desafiar la inspiración de Dios y la preservación de Sus palabras. Los críticos textuales y los escépticos profanos detrás de estas versiones no confían en Dios ni en Su palabra.
Y tú, ¿confías en lo que enseña la palabra de Dios? ¿Educas a tus hijos como dice Dios? (Pr 29:15) ¿Rechazas la compañía de los necios? (Pr 14:7) ¿Te sometes a tu marido? (Ef 5:22-24) ¿Amas a tu mujer? (Ef 5:25) ¿Obedeces todas las ordenanzas del gobierno civil? (1 P 2:13-17) ¿Das gracias en todo? (1 Ts 5:18) ¿Rechazas toda amargura? (Ef 4:31-32) ¿Hablas siempre con gracia? (Col 4:6)
La confianza más pura en Dios es tu confianza en Su palabra (Jn 14:23-24; 1 Jn 2:3-5). Es fácil hablar de confiar en Dios como un Ser justo, pero la verdadera prueba de tu fe es tu voluntad de cambiar tu vida ahora y confiar en Él para la vida eterna. Si confías en Su palabra acerca de esta vida y la venidera, Él será un escudo protector para ti.
¿Te congregas con hermanos que predican todo el consejo de Dios? (Hch 20:27; 2 Ti 4:1-4) ¿O la reunión está llena de entretenimiento y los sermones llenos de fábulas e ilustraciones? Es tu deber encontrar una congragación donde se predique todo el consejo de Dios (Hch 20:27) con confianza y convicción. Porque no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios (Lc 4:4).
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